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sábado, 9 de mayo de 2009

Historias de Zombies I

Después de un tiempo sin escribir nada surge de la nada (valga la redundancia) una serie de historias de zombies que iré subiendo (si es que no se me olvidan antes de escribirlas).

En otras noticias: El wey de Aníbal ya escribió algo, justo debajo de este post.

Y volviendo al tema principal aquí dejo la primera historia de zombies a la que titulo:

Historia de zombies I




Siguen escuchándose los aullidos y gemidos, los he oído toda la noche, sé que nos han encontrado y sólo me queda una bala en el viejo revolver. Creí que la bodega del centro comercial sería un lugar seguro... estaba equivocado.

Desde hace dos semanas no hemos visto a ninguna persona... ninguna normal. Tengo miedo, miedo de que seamos los últimos.

Clara está dormida, yo hago guardia, me relaja un poco poder verla dormir; tan hermosa, tan tranquila. Hace un mes yo podía dormir tan placidamente como ella, particularmente después de hacerlo con ella. No sé que hubiera hecho si el día que comenzó toda esta mierda no la hubiera encontrado.

Gracias a ella sigo con vida, no me he dejado abatir por la perdida de amigos y familiares porque lo más importante —ella— está a mi lado. Es una chica ruda, me ha salvado de ser mordido varias veces.

Se escuchan ya los golpes en la puerta de la bodega, están aquí, no tardaran en entrar. Clara se agita en sueños, le acaricio el cabello para relajarla, le susurro al oído que todo está bien, que siga durmiendo.

De verdad creí que sería un lugar seguro, en la mañana salimos del sótano donde nos refugiábamos, Clara no quería salir, pero teníamos que hacerlo, ya no obteníamos comida y nos estábamos muriendo de hambre, yo propuse venir a la bodega, trabaje hace unos años en el centro comercial, sabia como entrar y creía que era seguro.

La barra que puse para atrancar la puerta está cediendo, ya veo las putrefactas manos de esas cosas intentando alcanzarme, para desgarrar mi carne con sus asquerosos dientes. Aprieto el revolver fuerte entre mis manos, sólo tengo una bala, tal vez le de al primero, en cuanto tumben la puerta, un disparo directo en la cabeza, pero... ¿Y los demás?

¡Demonios nada más una puta bala!

Miro a Clara tan tranquila, tan hermosa... la puerta cede más, el olor de esos no-muertos impregna toda la bodega. La observo de nuevo tan placidamente dormida... jalo el gatillo.

Los zombies entran, ya no importa, Clara sigue dormida, no sentirá más dolor, malditos perros... vengan por mí.

martes, 17 de febrero de 2009

Diversidad sexual

El señor presidente municipal Daniel Montero subió a la plataforma un poco nervioso por el discurso que iba a dar —sobre diversidad sexual—. La audiencia estaba conformada por personas con preferencias sexuales diversas, era el Foro Gay que se organizaba en el municipio.

Al presidente Montero lo habían invitado a participar apenas el día anterior, después de que la prensa dio la noticia; “el Presidente Municipal tiene una preferencia sexual distinta”.

La noticia había causado mucho revuelo y los rumores corrían rápidamente, haciéndose cada vez más extravagantes. Montero había decidido revelárselo al mundo (salir del closet pues). Golpeo el micrófono para ver si estaba encendido, se limpio el sudor de la frente, raspo su garganta y dijo:

—Muy buenas tardes queridos ciudadanos y ciudadanas, he venido aquí hoy por que hay algo sobre mí que la ciudadanía debe saber— los presentes rompieron en aplausos y gritos de jubilo. Montero agradeció los aplausos y continuó— ante todos ustedes confieso… (Nótese el suspenso del momento) que soy lesbiana.

El publico callo, después algunos se rieron, suponiendo que era una broma, algunos se miraban entre ellos incrédulos. Hasta que alguien dijo:

—No señor presidente usted no es lesbiana, usted es Gay.
—No señor, yo soy lesbiana —respondió el presidente.
—Señor, a las lesbianas les atraen las mujeres —dijo un irritado travesti.
—Por eso —dijo Montero— a mi me gustan las mujeres, soy lesbiana.
—Pero es que usted no es mujer, ¡no pude ser lesbiana! —grito una lesbiana.
—Y por qué no, ¡quién dice que no puedo ser lesbiana!

El publico abucheo y una rechifla se lanzo para Montero, éste bajo de la plataforma decepcionado.

—Sabia que el mundo no estaba preparado para aceptarme— se dijo Montero—. Aunque la gente no esté contenta yo sé lo que soy, y lo que soy es una lesbiana.

jueves, 29 de enero de 2009

Corazón de Madera

Me sorprendí cuando lo vi, uno escucha cosas extrañas; que no se cree del todo, hasta que las ve y créanme cuando digo que el corazón de un niño, no es algo que se olvide.
Es tan diferente a un corazón de adulto y no me refiero simplemente al tamaño; si no a toda su forma. El corazón de un niño es de madera, sí de madera. El que yo vi era de pino —aunque supongo que pude haber de otros tipos— perfectamente tallado en esa figura en la que se le suele representar, esa forma que siempre me ha parecido un triangulo con tumores.

Mi objetivo en otro tiempo era encontrar el lugar donde se guardan los sentimientos. Pero no piensen que andaba por ahí arrancando corazones, no soy un asesino y menos de niños.

Tenía la sospecha de que el lugar que almacenaba los deseos, los temores, las pasiones era el corazón, los corazones que logre conseguir, gracias a empleados codiciosos de las morgues, eran corazones de hombres adultos, simples órganos carentes de sentimientos.

Pensé que mi búsqueda nunca daría frutos, por un tiempo dejé mi loca idea de encontrar ese cofre de pasiones, pero el destino nos juega pasadas extrañas. El día de ayer apareció uno de esos codiciosos empleados de morgue con la intención de venderme un corazón de niño, como podrán imaginar inmediatamente me negué, pero el empleado insistió, no sé si estaba necesitado de dinero o simplemente sabía que este corazón era diferente. Así fue como llego a mí esta cosa de madera donde se ubican los sentimientos, ahora sólo debo descubrir como sacarlos.

domingo, 18 de enero de 2009

El Retorno

Despúes de unas merecidas vacaciones, bastante largas, este blog vuelve a tener actividad.

Y comienzo con un pequeño texto (surgido en metatextos), lo titulo:

¿Y qué hace un hombre?

Y aquí estoy, en el centro de todo este embrollo, con la frente empapada de sudor y con mi libre albedrío temporalmente colapsado. Y digo, siempre he sido un hombre fuerte pero cualquiera en mi situación se habría derrumbado.

Mi orden es clara, asesinar a todos los que caigan en mi poder, y acate ésta desde que la recibí, extinguiendo la vida de los enemigos que eran apresados por mis hombres. Algunas veces recibí peticiones de clemencia, de indulto, pero las ignoré y lleve acabo mis órdenes.

Ayer cuando mi subalterno me trajo la noticia de que habían capturado a varios rebeldes, entre ellos uno de los líderes, un tal cura Morelos, me entusiasmé, mis superiores me recompensarían, y seria yo el que diera la orden al pelotón.

Grande fue mi sorpresa cuando vi a mi hijo al lado de ese cura y atado junto a los rebeldes. Lo primero que pensé fue que se dirigía hacia el campamento a verme y los imbéciles de mis hombres lo confundieron con un rebelde. Me gire hacia mi subalterno y lo abofeteé, le exigí una explicación.

Mi subalterno me contó ante todos, que mi hijo estaba con los rebeldes y que había asesinado a tres hombres en su intento por evitar que capturaran a Morelos. Mis hombres pedían su cabeza; la deshonra cayo sobre mí.

Y aquí estoy yo, aun lado del pelotón, en el centro de todo este embrollo, sin poder tomar una decisión, y es que qué hace un hombre en esta posición.

¿Qué hace? Supongo que un hombre en esta posición podría tener más hijos.

¡Fuego!

martes, 25 de noviembre de 2008

El joven viejo

La venganza
Ese sentimiento que nos invade a muchos cuando sufrimos una afrenta, nos invaden las ganas de hacer al otro lo mismo que nos hizo, muchas veces la venganza se confunde con justicia, pero pocas veces va encaminada a eso.

De lo anterior y del tema de metatextos esta semana surge el siguiente relato:

El joven viejo.

Román observaba la caja de Estafeta que tenía entre sus manos viejas y manchadas, ya sabía su contenido; una pistola, cartuchos y la carta que explicaba las razones de su extraño padecimiento.
Aunque parecía de ochenta años, Román apenas llegaba a los veintinueve. En los últimos cinco años, sin saber la razón y sin hallar una explicación médica, había envejecido progresivamente.

Al leer la carta supo que fue victima de un grupo de científicos expertos en alteraciones genéticas y él sin saberlo se había convertido en su ratón de laboratorio. Adjunto a la carta venía una foto del científico director del experimento, Román reconoció al hombre de la foto, era uno de los médicos que había estudiado su caso, uno de los que intentaron ayudarlo, o eso creyó él.

¿Por qué lo habían elegido a él? ¿Cuándo sucedió? ¿Por qué no recordaba nada de eso? se preguntaba. Pero la carta no proporcionaba esa información, sólo explicaba que la pistola y las balas que venían en la caja eran indetectables, y terminaba con la frase: véngate y de paso véngame a mí.
Al parecer el extraño de la carta había sufrido igual que él, tal vez ya estaba demasiado viejo como para poder vengarse el mismo, pero Román aun tenia fuerzas en su cuerpo, volvió a mirar la foto del hombre que le había robado su vida, le dio la vuelta a ésta para ver la dirección que estaba escrita atrás, sujeto la caja contra su pecho y salió de su casa.

Estacionó su viejo Volkswagen frente a la casa del científico, y esperó pacientemente a que saliera. Unas horas después salió de la casa el hombre que lo arruinó, iba acompañado de una niña —seguramente su hija— Román saco la pistola, estaba lo suficientemente cerca para poder atinarle, aún con su vista cansada. La niña que iba con el científico se le colgó de brazos a éste —se veían tan felices— El joven viejo dudó y el enemigo y la niña entraron de nuevo en la casa.

Tania esperaba a su padre afuera de la escuela, entre el barullo de los niños saliendo de clases, escucho que la llamaban, logro ver a un anciano sonriente que tenia una mano llena de globos, la pequeña lo saludo de lejos, el anciano le hizo señas para que fuera por uno de los globos, Tania se acerco a él y escucho un ¡bam! Fue lo último que escuchó.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Pesadilla

Lo sueños, que cosas tan raras suceden cuando estás soñando, muchas veces son tan reales, tan vívidos, tan tangibles que no te pasa por la cabeza pensar que tal vez estás divagando por tu mente, por más ilógico que pueda ser, mientras más imposible menos lo cuestionas. Son tan confusos que muchas veces te crees despierto, pero en realidad sigues en ese espejismo que llamamos sueño.

— ¿Y tú Juan crees en eso? —le preguntaron.
—No lo sé — dijo Juan. Veras hace unos días fui invitado por mi madre a una extraña misa, una misa poco usual, ésta tenía un nombre pero sinceramente no lo recuerdo, no soy muy religioso así que no puse mucha atención, mas algo llamó notoriamente mi curiosidad.

El sacerdote que conducía la misa narró una historia de su juventud, según él había combatido contra demonios que lo atacaban cuando dormía, contó que separaban su cuerpo de su alma y lo paralizaban, cosas por el estilo.

Me quede bastante sorprendió, ya que a mí me habían pasado cosas similares, pero las atribuía a pesadillas, fenómenos neurológicos o cualquier cosa relacionada con el sueño. De cualquier manera me pareció curioso.

Algunos días después, estaba durmiendo y cuando desperté y abrí los ojos sentía el cuerpo pesado, no podía mover ni un músculo.

—Esto debe ser un sueño —pensé.

De repente mi cuerpo se irguió en contra de mi voluntad y rápidamente me eleve de la cama hasta quedar suspendido sobre ésta. Avance hasta chocar contra la perded, intentaba moverme mientras observaba mis pies separados a unos sesenta centímetros del suelo, no lograba nada. La desesperación me dominaba quise gritar pero de mi boca no salía ningún sonido.

—No creo en esto, no creo en esto — repetía en mi cabeza.


Caí al suelo, me levante a duras penas, mi cuerpo seguía pesadísimo, como pude camine hasta la puerta, mientras avanzaba miré al buró que esta junto de mi cama, sobre éste estaba el vaso con agua que había dejado al iniciar la noche, intente tomarlo pero mi mano pasaba através de él.

Desperté, estaba recostado en mi cama boca abajo, con el corazón agitado, me seque el sudor de la frente, me levante y encendí la luz.

—Un sueño —me dije.

Volví la vista hacia el buró para tomar el vaso con agua pero no estaba.

—Seguramente nunca lo puse ahí—pensé.

Debo confesar que me daba algo de miedo apagar la luz, después de un rato logre acumular algo de valor repitiéndome que sólo había sido un mal sueño, pero sólo creyéndolo a medias. Me recosté en la cama y cerré los ojos.


miércoles, 5 de noviembre de 2008

Paciente 025

¿Qué es la realidad?
A mi parecer la anterior es una cuestión muy interesante, lo real podría decirse que es aquello que podemos apreciar con nuestros sentidos, sin embargo, ¿qué sucede cuando existe algo que sólo tú ves? Te vuelves loco a los ojos de la sociedad; pero para ti eso que los demás no ven es tan tangible, tan perceptible, tan aromático, tan ruidoso que es imposible pensar que sea una ilusión.

Los invito a leer la siguiente historia:

Paciente 025

Bartolomé y Juana eran una pareja feliz y enamorada, de esas que ya casi no se ven, él le pidió matrimonio a ella, ella encantada aceptó, se habían conocido en la fiesta de un amigo mutuo y el flechazo había sido instantáneo. Él era el segundo hijo de uno de los comerciantes más prominentes de la ciudad y provenía de una familia de abolengo. Ella era huérfana, salida hacía dos años del orfanato y trabajaba en una vieja parroquia.

Como es lógico, esta diferencia de clases sociales les trajo problemas, cuando Bartolomé les hablo a sus padres de ella, estuvieron algo renuentes a apoyar la relación pero se mostraron tolerantes, esto hasta el día que la llevo a conocerlos ¡Todo salio mal! Tacharon a Bartolomé de loco por querer casarse con Juana y el pobre tuvo que abandonar su casa y renunciar a su herencia para poder estar con su amada.

El joven rento un pequeño departamento en el mismo edificio donde Juana vivía, pero lejos del departamento de ésta, porque ella era una chica decente.

Se casaron en la vieja parroquia donde ella trabajaba, sin más invitado que el padre que los consagro al matrimonio. El tiempo paso, cómo siempre, Juana y Bartolomé tuvieron dos hermosos hijos. Bartolomé intento por largo tiempo reconciliarse con sus padres, pero estos se negaban a verlo, sus hermanos no lo bajaban de loco y lo veían con pena, esto le causaba un gran dolor y la pobre de Juana se sentía culpable de la desdicha de su esposo, pero él le decía que estar con ella y sus hijos compensaba y sanaba ese dolor.

Con sus altas y bajas vivían felices. Por lo menos hasta ese día, ese día en que despertó.

Al abrir los ojos se encontró con un cuarto completamente blanco y en extremo iluminado.

—Ya despertó —dijo una voz grave.
Intentó ver quien hablaba pero la luz le segaba.
— ¿Dónde estoy? —preguntó.
—Estás de nuevo en la realidad —respondió una voz aguda y seca.
— ¿Dónde están mis hijos?
—Tú no tienes hijos —le respondió la voz grave.

Cuando sus ojos lograron adaptarse a la luz logro ver a unos cinco hombres, todos llevaban puestas unas batas blancas, algunos tomaban notas rápidamente en pequeños cuadernillos mientras observaban.

—Al parecer el efecto del nuevo medicamento no es el deseado —dijo uno de los hombres con bata —, saco a 025 de sus alucinaciones, pero sigue pensando que era real lo que veía.

—Es una decepción —dijo un anciano de voz grave— pero a su vez un gran avance, 025 se encuentra de nuevo en la realidad y si pasa el periodo de observación sin presentar alucinaciones el procedimiento habrá tenido éxito.

— ¿Quiénes son ustedes?, ¿Qué hago aquí?, ¿Qué es este lugar?, ¿Dónde están mis hijos?, ¿Dónde está mi esposo?, ¡Déjenme ir!

—Tú no tienes hijos, no tienes esposo —respondió el anciano de voz grave—. Estás en el hospital psiquiátrico San Valentín, estás aquí desde los seis años, a esa edad te sacamos del orfanato por que tenias graves alucinaciones.

— ¡No!, está mintiendo.
— Han pasado dieciséis años desde la última vez que tuviste contacto con el mundo real —dijo el anciano.
— Mejor ponle un sedante —dijo el de la voz aguda—. No previmos el hecho de que tal vez no aceptase la realidad, tendremos que pensar en cómo resolver ese inconveniente.

Juana se quedo dormida, sin poder soñar, sin la posibilidad de volver a ver a su amado Bartolomé y a sus pequeños hijos, sintiéndose realmente infeliz.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Carta de una conciencia

Este es el ejercicio que hice para metatextos esta semana.

Inframundo 1 de Octubre del 2008

Estimado señor Eustaquio Bueno, Director del Centro de Ubicación de Conciencias:

Le escribo esta carta, con gran pesar, con la intención de solicitarle mi urgente cambio de puesto, por los siguientes hechos y motivos:

Después de estudiar durante cinco años en La Honorable Academia de Buenas Conciencias A. C. y de graduarme con honores de ésta fui asignado por usted señor a ser la conciencia del sujeto denominado El Diablo.

Debo decirle señor que cuando me dijeron que iba a ser la conciencia de El Diablo dudé, pero acepte el reto. Ahora me doy cuenta de mi error y de lo iluso que fui, que error tan tonto cometí, qué conciencia en su sano juicio acepta ser asignado a la bestia, siendo que ésta es quien representa a la maldad.

Soy una conciencia frustrada. Ni siquiera tengo competencia, ya que es obvio que El Diablo no necesita una conciencia maligna.
Llevo ya dos años de ser su conciencia y he de confesarle que me rendí a los dos meses de haber llegado, hasta hace poco había decidido ignorar sus acciones, sólo estar junto a él hasta que pasara el tiempo suficiente para poder jubilarme, como creo lo hicieron las conciencias que me precedieron, pero últimamente El Diablo ha estado hablando conmigo, no tiene idea de las cosas que me ha dicho, por momentos me ha convencido (confundido) de hacer cosas, que no debo.

Por eso le pido señor Eustaquio, me asigne un nuevo puesto a la brevedad posible.

Le agradezco su atención y espero su pronta respuesta.

Atentamente.

Ralf Moral. Conciencia de El Diablo.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Claudia

Claudia estaba recostada en la cama, rezando para que no viniera, siempre rezaba y sin embargo siempre venía, pero todavía tenía la esperanza de que escucharan su petición.

La puerta emitió un chillido al ser abierta, Claudia cerro los ojos y fingió estar dormida, siempre lo hacia, aunque como siempre, él siguió con su cometido. Tiro la sabana que la cubría, se recostó junto a ella y empezó a acariciarle sus piernas hasta subir a sus glúteos.

¡Por favor! hoy no, hoy no — decía sollozando Claudia.

Pero no fue escuchada, nada paraba el deseo de aquel hombre.

A la mañana siguiente Claudia salió de su habitación lista para ir a la escuela, con los ojos hinchados, de tanto llorar, anduvo con la cabeza baja hasta llegar a la cocina, allí estaba su madre preparando el desayudo, esa madre que sabia lo que pasaba y aun así lo permitía, a la mesa estaba su padre mirando fijamente a su hermanita, Claudia no podía mirarlo, lo odiaba tanto, aborrecía tanto a ese hombre que todas las noches abusaba de ella.

Su pequeña hermana la miro y la invito a sentarse a desayunar, esa pequeña niña, ignorante de las horribles cosas que pasaban por las noches en casa, Claudia se limito a decir que no tenía hambre y se fue rumbo a la escuela.

La escuela, sólo ahí se sentía a salvo, en donde podía por unos instantes olvidarse de los abusos. Ese lugar en el cual tomo la decisión que cambiaria su vida, decisión que llevaría acabo esa noche.

………………………………………………………………………………………..

— ¿Y ésa chica por qué esta aquí? — pregunto el teniente Villegas.

— Es la que mato a su padre, — respondió el sargento Santos, le apuñalo el miembro hasta que el viejo se desangro.

— Tsss, eso debió doler ¿Ya declaró?

— Aun no mi teniente, pero puede usted interrogarla.

El teniente entro al pequeño cuarto donde tenían a “la acuchilla penes”, como ahora la llamaba la prensa sensacionalista local.

— Hola — le dijo en tono jovial.

— Yo lo mate — respondió la chica — y no me arrepiento.

— Supongo que no — dijo el teniente — sabemos que te violaba continuamente, tal vez hubiera sido mejor que lo hubieras denunciado, nosotros pudimos ayudarte a no llegar tan lejos.

— Ustedes no hubieran hecho nada, nunca hacen nada — dijo la muchacha — Y no lo mate por que me violara, tenia violándome desde los 11 años, si hubiera querido matarlo por ese motivo lo abría hecho hace mucho tiempo.

— Y entonces, ¿por qué lo mataste? — preguntó el teniente.

— Por mi hermana.

— ¿También la violaba a ella?

— No, no todavía, pero ese día al salir de mi habitación por la mañana, note como la miraba, la miraba igual a como me miraba a mí poco antes de meterse en mi cama. No podía permitir que ella pasara por lo mismo que yo pasé.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Hacer lo correcto.

Rolando se encontraba sentando en uno de los pocos asientos de un viejo camión de pasajeros, reflexionando sobre su difícil situación económica, preguntándose si sus decisiones, las decisiones que había tomado serían las correctas, estaba sumido en sus cavilaciones cuando una anciana subió al camión, el trasporte estaba lleno, no había asientos libres. Sujetándose al tubo, pegado al techo del camión, la viejita avanzo tambaleándose, lanzándoles miradas suplicantes a las personas cómodamente sentadas, que tan magistralmente lograban ignorarla. Rolando la observó, el avance de la viejita fue ligero, hasta que ella logro situarse cerca de él. Rolando se puso de pie y le cedió el asiento a la anciana, algunos pasajeros desviaron la mirada avergonzados. Ella le agradeció y respiro aliviada.

Yo estaba ahí, también desvíe la mirada, avergonzado, apenado por haber esperado hasta que otra persona fuera cortés, hasta que alguien más hiciera lo correcto.

martes, 2 de septiembre de 2008

cronicas...

Mientras corría por los pasillos, guardaba un enorme sentimiento en su pecho, era esperanza, la esperanza de que al final de ese túnel tan inmenso, pudiera al fin alcanzar a abrir las alas, claro todo esto figuradamente hablando, ya que no existía ningún túnel y él no tenia alas ni era algún tipo de fenómeno de circo, a decir verdad él era una persona común y corriente, como cualquier otra, pero definitivamente no era una persona simple, dentro de él múltiples identidades luchaban por tener el control, a veces, podía ser cruel, también tierno, a veces su personalidad era tan oscura que su alma se confundía con la más negra de las noches, y a veces, solo a veces, su alma emitía tanto brillo, que era imposible ignórale, tan brillante como estúpido, esta vez, mientras corría de un lado a otro como presa al detectar a un predador, su mente por primera vez estaba en un gris total, turbio, calculador, en un estado de alerta impresionante, por primera vez en mucho tiempo sólo le quedaba la esperanza, llenaba su ser de ella, intentando sacar el miedo que le corroía los huesos…..

jueves, 31 de julio de 2008

Homenaje a Monterroso

Cuando despertó, la chica todavía estaba allí. Demonios pensó.

miércoles, 30 de julio de 2008

Humanidad


Unos 15 años atrás, entre a trabajar a un DIF de una pequeña municipalidad olvidada en los confines del Estado, no era, sin embargo, un trabajo que me agradara, pero un año sin empleo me había dejado con pocas opciones.

Me presenté un lunes por la mañana, recuerdo que lo primero que note al llegar fue un niño parado frente a un escritorio, el niño estaba bastante sucio, no llevaba zapatos y su ropa consistente en un short y una playera de un equipo de fútbol ya extinto, le daban un aire lastimero. Observe como el dependiente le daba una bolsa y le decía:

- Ya no puedes seguir viniendo tan seguido, las despensas que nos mandan son para distribuirlas mensualmente y ya es la tercera vez que vienes en el mes.

El chico no dijo nada sólo inclino la cabeza a modo de afirmación y salio.

Me acerque al dependiente y me presenté como el nuevo director, le indique que había sido enviando por la capital, me saludó calurosamente y me enseñó el lugar, debo decir que el recorrido fue breve.

Trascurrieron un par de días, yo intentaba adaptarme al trabajo, y a vivir en un lugar tan triste y aburrido, estaba terminando de hacer un inventario de las cosas que hacían falta en la pequeña institución, cuando vi entrar de nuevo al niño. De nuevo se detuvo enfrente al escritorio del dependiente, no dijo nada, solo se paro ahí. El dependiente lo miro con enfado.

- ¿De nuevo tu? – te dije que no vinieras más. El chico no se movió, siguió ahí, parado mirando al dependiente, estuvo así unos minutos, el dependiente saco un libro y lo empezó a hojear, comenzó a ignorarlo magistralmente, yo miraba la escena, sin inmutarme, por fin el chico se dio la vuelta, al verlo alejarse, algo despertó en mí, nunca fui, he sido o seré una persona caritativa o generosa, pero un sentimiento me impulsó a levantarme, tomar una bolsa de despensa y gritarle al chico para que regresara. Note como su mirada se iluminaba y su rostro sonreía, mostrándome su dentadura con sólo unos tres dientes, al darle la bolsa se dio la vuelta y se alejo, le pregunté:

- ¿No das las gracias?

Sólo me miro e inclino la cabeza y salio, supongo que mi rostro dibujo enojo en ese momento.

– Es mudo – me dijo el dependiente.

Lo miré con irritación.

– No me mire así patrón, usted sabe que no podemos, no podemos darle las pocas despensas que nos mandan a una sola persona, no es el único que tiene necesidad en el pueblo – me dijo.

Me limite a asentir con la cabeza – ¿Y los padres del niño? – pregunté, ahora lleno de curiosidad por el chico.

- Su padre se fue unos meses atrás, iba pal norte, pero no han tenido noticias de él. Mejor así, le daba unas golpizas tremendas al chico, ¿notó sus dientes?

- ¿Y la madre? – pregunté.

- Esta tullida, el doctor dice que tiene atrofia muscular, no puede levantarse de su cama, tu predecesor, quiso proponerle que enviara al chico a un orfanato, así no le faltaría nada, pero la mujer enloqueció y echó a gritos y maldiciones al antiguo director, la gente del pueblo ya lo linchaba, jajaja, según ellos por querer separar a una madre convaleciente de su único hijo, curioso que, en eso, los apoyen, pero pa lo demás, dejan que el chico y su madre se las arreglen solos.

El chico regresó un mes después, junto con toda la gente jodida que iba por su despensa, estaba mucho más delgado que antes, tenía ya un aspecto cadavérico. Al verlo ese sentimiento caritativo se apodero de mí, por segunda vez, tome una bolsa, de las grandes y se la pase al chico, estaba tan débil que no podía levantarla, así que deje a mi compañero solo con la repartición y cargue la bolsa.

- La llevaré a tu casa- le dije al muchachillo.

Me miro extrañado, con desconfianza.

- Anda yo te sigo - insistí.

Llegamos a una humilde casa echa de madera vieja, con gestos me indicó que pasara, tenia sólo una habitación, deje la bolsa en una mesa de metal oxidado.

En el fondo de la habitación, en una cama cubierta de cobijas, estaba recostada una mujer, muy morena, me miró extrañada, el chico me tomó de la mano y me jaló hacia donde estaba ella. Con señas le explico que le había ayudado con la despensa y que le había dado una bolsa de las grandes o al menos eso creo que le dijo.

- ¿Uste también quiere llevárselo?- me preguntó.

- No – respondí.

No voy a negar que el chico hubiera estado mejor en un orfanato, comiendo tres veces al día y estudiando, pero una vez más ese sentimiento que surgía cuando estaba con aquel chico, no me permitió siquiera pensar en separar a esa pequeña familia.

Al escuchar mi fría respuesta la mujer sonrió.

- No permitiría que se lo llevara - dijo. No me imaginaba como lo impediría, pero recordé al mi antecesor y me quede callado.

- Quédese a cenar – me dijo la mujer.

Me pregunte como diablos me invitaban a cenar, siendo que ellos se morían de hambre, es algo que aún me pregunto, e igual me pregunto porqué acepté.

Esa noche cenamos papilla alrededor de la inválida mujer, mientras me narraba como sus músculos dejaron de servirle, como su esposo se fue a buscar trabajo y no sabían de él, como su pequeño hijo le ayudaba a sembrar a un granjero para sacar unos pesos que les permitieran sobrevivir. Una tremenda empatía surgió en mí.

A partir de ese día me hice incondicional de esa familia, abrumaba a mi compañero llevándome montones de despensas, para dárselas al chico y a su madre, los visitaba muy seguido, me sentía feliz con ellos, me gustaba escuchar las historias de la mujer, e incluso compre unas canicas para el chico y solíamos jugar él y yo.

Un día me mandaron llamar, de la cabina telefónica del pueblo, tenía una llamada del DIF de la capital. Me ofrecieron un mejor puesto allá, de inmediato acepté, me dijeron que me presentara el próximo lunes, colgué.

Aunque intente evitarlo, mis pensamientos se concentraron en el chico y su madre.

- Estarán bien- pensé, el puesto que tendría me permitiría poder enviar al pueblo un mayor numero de despensas, además le diría a mi compañero, que siempre que se lo pidiera, tendría que darle despensas al chico, por si esto fuera poco, le daría a la mujer algo de dinero que tenía guardado, para que mejoran un poco su situación.

Camine hasta su casa para darles la noticia, me sorprendí bastante, al ver ahí a mucha gente reunida, mientras me acercaba, reconocí a mi compañero, quien camino hacia mí.

- ¿Dónde estabas?, no vi pa donde caminaste, cuando te fuiste - dijo - mande a unos chiquillos a buscarte pero no te encontraban.

- ¿Qué es lo que pasa? – pregunte, aunque en el fondo ya sabía la respuesta.

- La señora falleció – me dijo.

La noticia me aturdió un poco, pero me repuse inmediatamente. Nunca fui muy sentimental.

- ¿El chico? – pregunte, mientras por mi mente pasaban las palabras; huérfano, orfanato, adopción, no adopción no, adopción, ¿estaba loco?, adopción, definitivamente.

- No sabemos donde esta – fue la respuesta de mi compañero – lo hemos buscado pero namas no aparece.

Lo buscamos en la tarde, por la noche, a otro día, por el pueblo, por los alrededores, por cada casa, pero jamás lo encontramos, no se si el dolor que sintió al perder a su madre lo orillo a correr e irse de ahí, si alguien se lo llevaría, si se caería a alguna barranca y quedaría sepultado por piedras, si se lo llevaría el río, supongo que nunca lo sabré. Desde esa época de mi vida, no ha vuelto a aparecer ese sentimiento de humanidad y caridad en mi corazón.

Así que, jodase.

martes, 29 de julio de 2008

Caníbal

Ayer desperté con sed, me levante, y pronto me dispuse a nutrirme, baje hasta mi sótano, abrí la puerta y enseguida se escucharon gemidos y aullidos, llenos de temor, provenientes de esas criaturas, que al verme se orillaban dentro de sus jaulas, con la intención de alejarse de mí. No puede evitar sonreír para mis adentros, el placer, el placer que me causaba ser el origen de tanto miedo excedía mi lástima por ellos.

Me incline y mire a una pequeña niña temblorosa, sus ojos expresaban el más profundo horror – demasiado pequeña - pensé, camine alrededor, observando las jaulas, mire a un chico flaco y desgarbado, él me miraba desafiante, leí en su mirada todo el odio y asco que sentía hacia mi persona, sonreí de nuevo, seria él.

sábado, 26 de julio de 2008

Regresé y Tris

Después de mi ausencia, en la que intente mejorar mi ortografía ( no lo logre, de hecho termine más confundido de lo que estaba al principio), me di cuenta de que es mejor tratar de mejorar leyendo y practicando así que volví, una mentada de madre especial para el Aníbal que no escribió nada en casi un mes.

Y bueno sin más preámbulos les dejo un relato (Tris) que escribí para metatextos:



Tris

La nave Z-500 se adentraba estrepitosamente en la atmósfera del recién hallado planeta Tris.

Mientras las vibraciones de la nave sacudían su cuerpo Mara pensaba en las palabras de su jefe el Arqueólogo Barar - Una civilización Antiquísima – Vestigios de una extinción masiva – Una especie que posiblemente dio origen a la suya. Esto último era la razón de que ella se encontrara descendiendo hacia Tris el tercer planeta de un raquítico sistema solar.

En su planeta nunca se encontraron seres que pudieran haber dado originen a los de su especie, por lo que la teoría creacionista había dominado siempre, Mara sostenía la teoría de que su especie había llegado de otros mundos, y ahora en ese pequeño planeta estaba el eslabón perdido.

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Dos períodos en el planeta, soportando el terrible calor, pero valía la pena, ya que dejaron a su disposición, para estudio, restos de la especie encontrada, piezas suficientemente conservadas para realizar análisis de ADN, el cual arrojó una semejanza sorprendente con el suyo, sin duda el origen de su gente estaba en ese lastimero mundo. Al saber esto Mara se preguntó que pudo haber pasado para provocar la extinción de esos ahora llamados Homos Primigenios, ¿En qué momento llegaron al extremo de empezar a abandonar el planeta? Tuvieron la tecnología para irse, pero ¿Cómo es que su recuerdo se perdió en el tiempo? y ahora otra especie derivada de ellos existía sin siquiera tener una leve noción de la especie ni del mundo del que surgieron, además ¿sería la especie de Mara la única derivada de estos homos primigenios? O existirían más, perdidas en el universo ignorando la existencia de sus iguales.

Mara esperaba encontrar una respuesta a estas interrogantes sobre el pasado de su especie y sobre un futuro ahora lleno de posibilidades.

martes, 24 de junio de 2008

Viaje en el tiempo (parte 1)

Aquí lo tienen jóvenes – dijo el profesor Eusebio mientras retiraba la manta que cubría el nuevo descubrimiento, encontrado en las ruinas de un pequeño poblado maya, era un raro mecanismo con forma triangular que algunos expertos habían definido como un reloj arcaico, el mecanismo de engranajes y símbolos estaba hecho de huesos que databan según el carbono 14 de entre el siglo II y IV después de cristo.


José lo miro maravillado, no tanto por el reloj, sino por la mente que lo había creado, una mente que posiblemente fuera como la suya, los antiguos mayas eran unos genios, sin duda, como él. José tenía 15 años y a su corta edad ya era universitario, cursaba la carrera de arqueología y al mismo tiempo la de física, un impresionante logro para un joven de un país tercer mundista y más impresionante aun para un joven que pertenecía a uno de los últimos grupos de indígenas mayas.


Estaba apunto de terminar un proyecto secreto “una maquina del tiempo” y aun no se había decido por una época a la cual realizar el primer viaje, el viaje de prueba, pero ahora lo sabía, iría a la época en que ese reloj fue creado, para absorber el conocimiento de sus antepasados, para interactuar con personas que poseían mentes iguales a la suya. Esa noche, en su pequeño departamento universitario, José realizo los últimos ajustes a su maquina del tiempo, llevaba dos años desarrollándola, era una esfera de metal plateada, con un complejo mecanismo interno, en el exterior poseía una carátula de reloj para marcar fecha y hora, con dos pequeños botones debajo que servían para cambiar la fecha el azul y las horas el rojo.

La maquina funcionaba cambiando las partículas de energía y masa de positivas a negativas a través del espacio-tiempo moviéndolas hacia atrás en el tiempo (hacia el pasado) al contrario de lo establecido por Albert Einstein en su teoría de la relatividad, la maquina avanzaba hacia el pasado llevando con ella a lo que la estuviera tocando o a lo que la sostuviera.

José no estaba completamente seguro de la fecha a la cual debía ir, el reloj arcaico databa según los expertos de entre el siglo II y IV después de cristo, un periodo largo, José tenia que acortar ese periodo, debía realizar el mismo la prueba del carbono 14. Así que decidió que debía “tomar prestado” el reloj.

Espero a que amaneciera y abandono el área de departamentos, únicamente llevaba su mochila, no necesitaba más, atravesó la universidad hasta llegar al auditorio donde residía en exposición el arcaico objeto. Fue verdaderamente fácil, en la universidad no consideraron que alguien se interesara en robar el reloj, incluso había gente viendo algunos otros objetos en exposición y hicieron caso omiso cuando José atravesó el auditorio, tomo el reloj y lo guardo en su mochila, para después salir tranquilamente sin levantar sospecha, así es México.

Continuara…………

lunes, 16 de junio de 2008

perdido...

bueno esta es mi segunda historia, espero que les guste, gracias por comentarme aunque sea en la calle, nos vemos...

Cerro los ojos intentando recordar cada detalle, recordaba perfectamente como el clima de aquel día le humedecía la ropa haciendo que se le pegara mojada al cuerpo, además de que ese día la niebla era tan densa que no podía ver nada mas allá que su propia nariz, en realidad no estaba seguro como había llegado hasta ese lugar pero no le importaba, era solo cuestión de minutos descubrir que le pasaba, su mente divagaba entre las miles imágenes que había visto, entre los miles de sensaciones que había percibido, y de pronto un dolor punzante en la sien lo saco de sus meditaciones, tenia que correr… Pero… ¿hacia donde?, había intentado correr en todas direcciones, y siempre era lo mismo, alguna especie de paisaje interminable se presentaba ante sus ojos, algo así como un bosque sin fin, como si se repitiera una y otra vez, pero diferente, inquietante, estremecedor, y aunque sus sentidos le decían que nadie se encontraba cerca de el, algo en lo mas recóndito de su cerebro, una especie de instinto le avisaba que no debía estar ahí, que debía seguir corriendo, huir...

Lo peor de todo es que el aunque quería negarlo con todas sus fuerzas, sabia que ese paisaje ya lo había visto, bueno, en realidad lo había imaginado, pero, ¡que demonios! Para el caso es lo mismo, ese paisaje interminable se parecía terriblemente a la descripción del limbo, aquel lugar entre el cielo y el infierno que tanto le habían mencionado en el catecismo, pero no, definitivamente el no podía estar en ese lugar, por que para estar en ese lugar el debería de estar, ¿muerto?... ¡NO!, eso era imposible, en el limbo no debía de haber árboles, ¿o si?, claro, le habían dicho que era interminable pero eso no significaba nada, bien podría estar en la mitad de la sierra y eso era todo, además ese árbol de corteza áspera con la roca al pie que tanto le intrigaba, no debía de ser el único árbol de esas características, al fin y al cabo el estaba en la sierra, así que decidió aguantar el dolor un poco y pensar, el recordada como en aquella excursión en la sierra al empezar a llover, busco refugio, pero había mucha niebla y de seguro el se encontraba perdido sierra adentro… alguien tenia que buscarlo…. Además si estuviera muerto no debería de sentir dolor… ni desesperación…

“(…) en otras noticias, se encontró el cuerpo de un excursionista en la sierra del tigre, al parecer cayo por un desfiladero a causa de de la nula visión, las autori…(…)”

Apaga el televisor amor- dijo un señor de mediana edad – te dije que fue una buena elección no darle permiso a Juan de ir a la sierra, pudo haber acabado como ese muchacho de la televisión, en cambio nuestro hijo fue a hacer una tarea a la casa de su amigo pedro, no te preocupes es muy responsable- y finalmente abrazo a la joven madre, que de algún modo sabia, no solo que su hijo no estaba con pedro, si no que estaba segura que su hijo no regresaría jamás…



viernes, 13 de junio de 2008

El otro mundo parte 1



Al abrir los ojos me encontraba en una habitación redonda completamente blanca, no tenia la menor idea de que hacia ahí, estaba acostado en lo que parecía un ataúd de plástico. Al levantarme sentía los músculos algo entumidos como si no los hubiera movido en días, mis primeros razonamientos me hicieron pensar que había sufrido un accidente y había terminado en el hospital, pero aquel lugar era completamente diferente a un cuarto de hospital, estaba completamente vació salvo por mi, el ataúd y una rara lámpara rectangular de la que emanaba la luz, al mirar mi cuerpo note mi desnudes y mas me sorprendí. Salí del ataúd tambaleándome a causa de mis músculos entumecidos, busque una salida pero el lugar no tenía puerta alguna.


- Tal vez estoy muerto – pensé. – no, no puedo estar muerto, ¡Enfermera! – Exclamé - ¡Alguien! ¡Estoy encerrado! – la respuesta fue un sepulcral silencio.

Nunca supe cuanto tiempo estuve ahí, la luz nunca se apago, pero estoy seguro de que pasaron días, semanas, tal ves meses, para mi asombro jamás tuve hambre, nunca tuve sed. Pero aun así la locura comenzaba a envolverme, por mi mente pasaron cientos de teorías sobre que era ese lugar y sobre como había llegado ahí, cada una más irracional que la anterior.


Cuando me encontraron estaba tirado en el suelo observando la lámpara rectangular, llevaba horas observándola y viendo en la luz blanca una infinidad de colores inexistentes. Mis ojos no vieron a nadie, pero sentí cuando unas manos pegajosas me levantaron, escuche sonidos agudos en un lenguaje que no conocía y que sabía que jamás podría hablar.


Mis ojos se cerraron, no estaba seguro de que me deparaba ahora el destino pero sabía que ya no volvería a estar entre esas paredes blancas.



P.D. No olviden comentar…

sábado, 7 de junio de 2008

SONATA


Los suaves acordes y vibrantes notas musicales de un piano resonaban claramente en su mente, se trataba de aquella hermosa e hipnotizante pieza musical interpretada magistralmente por su hija, su pequeña niña…

Dicha perfección había sido alcanzada solo después de que la pieza había sido practicada una y otra vez durante meses enteros en extenuantes jornadas que parecían interminables. Él mismo fue el encargado de supervisarla durante todo ese tiempo, mientras ella, con un gesto frió e indescifrable, ejecutaba la pieza mecánicamente, casi como ausente, como los grandes, demostrando toda su habilidad.

En aquellas practicas él se paraba por horas a un lado de ella, mirándola incansablemente, supervisando su aprendizaje, cada movimiento, cada detalle, ayudándole a buscar la perfección, exigiéndole como solo un padre podía hacerlo, un padre que la amaba, sus ojos reflejaban gran orgullo cuando la contemplaba en aquel instrumento, él al igual que cualquier padre, solo quería lo mejor para su pequeña bebe, durante muchos años, se encargo de que tomara clases solo con los mejores maestros de piano de toda Europa, él sabia que su hija al haber heredado las habilidades de su made, tenia un gran futuro, e hizo todo lo que estaba a su alcance para ayudarla a convertirse a toda costa en una prodigio, en una interprete excelsa, en una pianista perfecta... como su madre.

Durante aquel concierto, experimento el momento mas feliz de su vida, después de 22 largos años logro observar el momento en que su hija había ejecutado con una perfección tal la compleja pieza, que estaba seguro que su difunta esposa, la madre de aquel ángel, estaba ahí en espíritu, ayudándole en la ejecución a su niña, justo al lado, con ella, con ambos, durante el concierto, no pudo contener una o dos lagrimas al mirar a su pequeño retoño por fin alcanzar la cima, la fama y un reconocimiento mundial.

Ahora él se encontraba otra vez mirándola,entre las penumbras de la calle, la joven venia hurgando en su elegante bolsa de mano que combinaba armoniosamente con el precioso vestido de gala que él había insistido fervientemente en que usara, y junto con el vestido y la bolsa, un maravilloso collar de perlas color nácar muy fino, todos aquellos artículos eran antiguas propiedades de su esposa, y al ver esa imagen no pudo evitar pensar que su pequeña lucia espectacular, la pudo contemplar entera, se veía tan bella, tenia los ojos de su madre, y por fin habían logrado alcanzar su objetivo, ella, al verle, solamente dibujo una sonrisa en su rostro, y se acerco mas aprisa extendiendo los brazos para abrazarle, la emoción que recorrió su cuerpo en el momento en el que se encontraron a mitad de la calle, fue totalmente indescriptible, lo logramos - pensó- y una sensación nació en su estomago y le recorrió todo el cuerpo hasta estremecerlo enteramente, su corazón latía a un ritmo descontrolado y por su cara rodaban lagrimas enormes, por un momento la imagen de su hija sentada en aquel viejo y bellísimo piano de media cola negro, se dibujo en su mente, la melodía que tantas veces escucho resonaba en su cerebro, y lanzando unos sollozos abrazo finalmente a su hija, - ¿POR QUE?- le pregunto al oído a su amada hija, -POR QUE YO NUNCA QUISE SER COMO MI MADRE, SEÑOR- contesto fríamente al tiempo de que sacaba la afilada cuchilla del torso de su padre…

…Rápidamente limpio el cuchillo y aun sonriendo se alejo de allí, toda su infancia se la dedico a su padre, y ahora que le cumplió el capricho, era hora de cobrarle todo el tiempo y vivencias perdidas…

La pieza seguía sonando en su cabeza, sonando cada vez más lejana, pudo observar ausente como su cuerpo se iba acercando hacia el suelo rápidamente, pero no pudo hacer nada, sentía como la vida se le escapaba, como sus pulmones se llenaban una ultima vez de aire, mientras miraba a su hija partir solo pudo sentir frió, mucho frió, mientras gota a gota se le iba la vida y en su mente solo se escuchaba aquella canción….



martes, 3 de junio de 2008

Sin titulo ¿alguna propuesta?



Estaba disfrutando de mi soledad, de mi silencio, de mi conciencia solitaria en el espacio, ese espacio en el que solo yo existía.

Existía en paz. Entonces llego ella, haciendo ruido, haciendo escándalo a mi alrededor. Saboteando mi silencio, mi paz, ocupando mi espacio.

Intente decirle que se fuera pero no escuchaba, le gritaba que se alejara pero solo se aproximaba más, desesperado trate de alejarme pero me perseguía.

De pronto se acerco tanto a mí que empezó a rozar mis pensamientos.

No se cuando ni en que momento su proximidad empezó a gustarme. El ligero rose de nuestros pensamientos paso a ser una fusión de nuestras conciencias.

Nunca supe cuanto tiempo perduró ese momento, ese instante en el que fuimos uno. Después de eso ella se alejo, su huida fue tan rápida e inesperada como su llegada.

Me dejó, abandonándome en silencio, ese silencio que antes adoraba, llevándose su ruido y su desorden, mis pensamientos se concentraron en ella, haciendo que pasara mi existencia intentando encontrarla.


Fin