Adiós

Un mes sin escribir, de hecho este blog tiene una inconstante existencia y aún así sigue berreando de ves en cuando. Pero ahora sí hasta aquí llego, ya no lo dejare en ese jocoso estado zombie en el que lo mantenía, es hora de aplicarle la eutanasia a mi amigo y dejarlo descansar en paz.
No he consultado el cierre del blog con el Aníbal (el inbañable escritor) pero pues se la pela, bueno de hecho no lo cerrare, quedara colgado todo lo que en él se posteó simplemente ya no se escribirá nada más en él.
Esto no quiere decir que me aleje de los blogs, igual y en unos años abro otro, quién sabe.
Pero la persona que soy (o en la que me estoy convirtiendo) ya no comulga mucho con este blog, así que a la verga.
Un agradecimiento a todas las personas que desperdiciaron valiosos minutos de su vida en leer los textos y/o pendejadas que aquí se publicaron y más agradecimiento para aquellos que se tomaron la molestia de comentar.
Adiós…. Cuentos Enredados, nunca me diste alguna gran satisfacción, tampoco me dañaste, pero si fuiste una gran forma de soltar mi pensamiento de una forma diferente.

En fin, nos estamos leyendo.

Pequeña aclaración.

Hace rato cheque un comentario del buen Novak en un post de Aníbal, que me hizo pensar sobre el significado del nombre (apellido o apodo) Novak… y después de esto me centre en el comentario, en el cual (no sé si a modo de carilla o en serio) manifestaba su confusión sobre el o los personajes autores del post, por ende, posiblemente existiera un desconcierto en las mentes de los 4 ―únicos y amados― lectores de este blog sobre quién era el autor de los post que de vez en cuando leían.

Así que permítanme despejar esa neblina que nubla (mju) sus mentes, hace tiempo en mi época de estudiante universitario (ay que viejo) conocí a un inbañable joven de nombre Aníbal el cual ―además de tener el habito de no bañarse― compartía conmigo el gusto por la lectura. Después de un tiempo me paso algunos de sus escritos, que en ese momento me parecieron buenos (sabrá el universo que tenia en la cabeza yo por aquellos tiempos) así que animado por mi camarada me puse a escribir también.
Ahora que hecho memoria me doy cuenta de que en realidad a él se le ocurrió abrir un blog, para poner las cosas que escribíamos (puras pestes), yo en ese tiempo ni idea tenía de que los blogs existían, ese blog se llamo Cuentos Enredados; y no duro ni dos días. Después hice un blog personal, y quise darle el mismo enfoque por lo que lo llame también Cuentos Enredados e invite al Aníbal a postear sus escritos.

Así que en resumen es como un autor invitado y yo sigo siendo el más chingón.

P.D. Proximantente… otro post.

epoca de... ¿reflexiones?

-Decisiones, decisiones- se repetía una y otra vez en su mente, había llegado el momento en el cual definitivamente no tenía ni una minúscula idea de que hacer, -¡demonios!- maldijo, y como un completo autómata sorbió un poco de su café, en realidad no era tanto el malestar que le provocaba el gélido clima, mucho menos le importaba el inesperado rumbo que su vida estaba tomando, solo que esa extraña sensación de tener sucias las manos lo volvía loco.

Quien lo iba a pensar, navidad se acercaba y el acababa de matar a un hombre, era su primera vez.

El joven deposito el vaso de café manchado de sangre dentro de la que sería su inseparable mochila, se limpio las manos con un trapo y procedió a limpiar la escena,

finalmente encendió un cigarrillo...

inercia.

*Omiti las escenas gore por que no estoy muy seguro de las politicas de mi amigo pedro respecto a eso, ademas luego parezco psicopata, (lo cual no soy, ¿o si?)...

Inercia.

Estaba parado en un callejón que quedaba justo en frente de la pequeña oficina donde se encontraba mi próxima víctima, sonreí un poco pensando en lo que estaba a punto de hacer ―en realidad la paciencia nunca fue una de mis virtudes― sin embargo miraba atento cualquier detalle o movimiento extraño de aquella calle, saque mi mochila y revise todo lo que había dentro, lo hacía de una manera meramente rutinaria, siempre he sido muy cuidadoso y no podía quebrantar ninguna de mis reglas, era vital respetarlas si quería seguir jugando este juego.

Pasaron unos cuantos minutos y por fin la hora esperada llego, un hombre de aspecto apurado iba saliendo de aquel lugar que vigilaba, a decir verdad el no me conocía, esa era la regla número uno, que tu víctima no te conociera ni tener ninguna relación con ella, ayudaba mucho a que no estuviera alerta, y claro, también ayudaba para que ninguna línea de investigación llegara a ti, pero que él no me conociera no quería decir que yo no lo conociera a él, esa era mi segunda regla, tenía que haber un trabajo de investigación exhaustivo, así que yo, por ejemplo, sabia que lugares frecuentaba, con quienes andaba y a qué hora, a que se dedicaba, si tenía familia, y algunas veces, si en realidad creía que lo merecía, dejaba que mi victima me conociese minutos antes de darle muerte.

No me gusta pensar que sólo mato a los que se lo merecen, siendo honesto dudo mucho que alguien tenga meritos suficientes para seguir viviendo, pero siempre elegí personas que desde mi modo de ver la vida, eran especialmente merecedores de morir, después de todo tampoco tendrían cualquier muerte, sino, que yo personalmente haría el trabajo sucio, y eso creo yo, ya es un honor, simple y llana justicia.
Dudo de si la persona salió caminando apresuradamente por que presentía algo o si sólo era que su conciencia no lo dejaba estar tranquilo, pero su destino estaba marcado, si mi información no fallaba, estaba a punto de venir directo hacia mí, rápidamente saque una franela que tenía preparada para eso y con el cobijo de la noche, en el momento que paso junto a mí, la puse en su boca y nariz, mientras, lo tome firmemente hasta que se desvaneció, me vi tentado a segar su vida ahí mismo pero mis reglas no deben de ser rotas nunca, así que lo cargue al hombro y discretamente lo puse en la cajuela del coche que prepare para ello, segundos después como yo lo había previsto, un automóvil llego al final del callejón y espero a su pasajero, escondido entre las sombras ya con la mitad de trabajo realizado, me aleje mirando aquel taxi, seguro de que su pasajero jamás llegaría…

Cuando despertó estaba atado de pies y manos a una silla, una cinta industrial de esas grises tapaban su boca pues me molestaba de sobremanera que me molestaran mientras hacia mi trabajo, sin embargo esta vez no le tape los ojos, el era una de mis victimas especiales, sus ojos estaban como platos e inmediatamente el miedo recorrió su cuerpo desde los pies hasta la raíz de su poco cabello cano, lo disfrute enormemente, sin embargo me limite a mirarlo, no hizo falta más que mostrarle la fotografía de una mujer brutalmente golpeada que reconoció en seguida, y supo de inmediato que iba a morir, saque un cuchillo y lentamente me acerque, el final estaba por llegar…

Días después vi en los diarios que un cuerpo había aparecido, el hombre al parecer de 45 años de edad, se encontró en un panteón sobre la tumba de su esposa con dos cortes en la cara que lo hacían lucir una enorme pero macabra sonrisa, el era un importante empresario, sobre el cual se sospechaba que había mandado matar a su esposa, pero según se decía, su dinero había entorpecido las investigaciones, sin embargo no había indicios ni pistas que revelaran la identidad del homicida, la principal línea de investigación era la venganza pero no había aun sospechosos…
Hurgue entre mis pertenencias y saque un cigarrillo mire el estante que tenía celosamente guardado en mi sótano, ahí se encontraba dentro de una bolsa plástica un cabello plateado de aquel señor, prendí el cigarrillo y mientras estudiaba a mi siguiente víctima no pude evitar sonreír, justo cuando exhalaba el humo pensé en por qué hacía yo aquello, ¿justicia?, A quien engaño – inhale un poco mas de mi cigarrillo, – Mato y muero por inercia – pensé –.

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